Nadia Ghulam, nacida en Kabul, Afganistán, refugiada, narradora, activista. A los 8 años ha sufrido gravísimas heridas por la explosión de una bomba encima de su casa durante la guerra civil. Después de la guerra y como hija mayor de una familia en la que el único hermano murió, ha tenido que disfrazarse de hombre durante 10 años para poder trabajar. Nadia es activista por necesidad. Hoy es una figura influente para la promoción de la paz, la educación y la igualdad de género.  Ha sido colaboradora de organizaciones como la Asamblea de Cooperación por la Paz, Casa Asia y AUDIR. Ha sido premiada en numerosas ocasiones y también ha participado en cumbres de Naciones Unidas y en varios TEDx Talks. Trabaja a la Fundació Catalana de l’Esplai a Barcelona desde el 2019.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en Afganistán? ¿Qué aprendizajes destacarías?

Nací en Kabul, la capital de Afganistán. Recuerdo mi infancia allí con sentimientos muy encontrados. Por un lado, atesoro los momentos llenos de calidez familiar, la riqueza de nuestras tradiciones y la belleza de la vida comunitaria. Por otro, no puedo olvidar los desafíos y la incertidumbre que formaron parte de mi día a día. Estos recuerdos, tanto los dulces como los difíciles, han contribuido a mi compromiso de trabajar por un futuro de paz y esperanza. Durante mi infancia y adolescencia, Afganistán era un país marcado por la inestabilidad y los conflictos constantes. Vivir en ese entorno significó enfrentarse a desafíos diarios, donde la incertidumbre y el miedo eran parte de la vida cotidiana. Sin embargo, encontré en mi familia y en la comunidad una fuente inagotable de apoyo y fortaleza, lo que me permitió sobrevivir y aprender a valorar cada momento de paz. De estas experiencias he extraído lecciones muy importantes: he aprendido la resiliencia, la importancia de la solidaridad y la capacidad de transformar el dolor en una fuerza positiva. Me enseñó a encontrar esperanza incluso en los momentos más oscuros y a entender el poder transformador de la educación y el diálogo. Estas vivencias me han formado profundamente y me han impulsado a trabajar por un futuro más justo y pacífico, tanto para mí como para los demás.

¿Cuáles han sido las circunstancias de tu salida de Afganistán y tu llegada a España?

Decidí abandonar Afganistán impulsada por una necesidad médica urgente. A la temprana edad de 8 años, sufrí heridas tras una bomba que cayó en mi casa en Kabul, lo que marcó mi infancia de forma profunda. Estas lesiones y el entorno cada vez más peligroso me llevaron a buscar un lugar seguro donde pudiera recibir el tratamiento médico que tanto necesitaba. Llegar a España supuso para mí un nuevo comienzo, un espacio en el que no solo pude acceder a la atención sanitaria necesaria, sino también reconstruir mi vida en un entorno de paz y oportunidades. Este cambio ha sido fundamental para mi proceso de sanación y para reafirmar mi compromiso con la paz y la solidaridad.

¿Como te sentías al llegar y como te sientes ahora? ¿Cómo ha sido el proceso?

Adaptarme a España ha sido una experiencia llena de emociones. Al llegar, me sentía desbordada por la incertidumbre y el dolor acumulado, pero también tenía la esperanza de encontrar un refugio donde reconstruir mi vida. Las barreras del idioma y las diferencias culturales se fueron disipando gracias a la calidez y solidaridad de mi familia catalana y de muchas otras personas que me ayudaron a dar pequeños pasos hacia la integración. Hoy, miro atrás con gratitud y me siento más segura, en paz y profundamente agradecida por este nuevo camino. Mi experiencia en España me ha permitido sanar, reconectar con mis raíces y forjar una identidad que une lo mejor de mi pasado con mi presente. Cada pequeño paso es un avance hacia un futuro lleno de esperanza y compromiso.

¿Nos puedes explicar tu trayectoria, de refugiada a escritora, y a activista?

Desde mi experiencia como refugiada, he aprendido a transformar el dolor y la adversidad en fuerza y esperanza. Mi camino comenzó en Afganistán, donde las circunstancias difíciles y las heridas del pasado me impulsaron a buscar un nuevo comienzo. Al llegar a España, descubrí que la palabra escrita era la herramienta perfecta para contar aquellas verdades que rara vez aparecen en los medios, para expresar mi realidad y dar voz a todas aquellas personas inocentes que sufren a causa de la guerra. Esto me impulsó a escribir, aunque yo no me considero escritora, sino narradora: ese arte me lo transmitió mi mamá afgana.

A través de mis palabras, he querido dar voz a quienes, como yo, han vivido situaciones extremas y compartir las lecciones de resiliencia, paz y solidaridad que he aprendido. Con el tiempo, mi compromiso se ha ampliado y he decidido involucrarme activamente a nivel internacional, defendiendo los derechos humanos y apoyando a las comunidades vulnerables en foros globales y en diversas iniciativas solidarias.

Esta trayectoria, de refugiada a narradora y activista internacional, me ha permitido transformar mi propia historia en un mensaje de esperanza y cambio, demostrando que, incluso en los momentos más oscuros, es posible encontrar la luz y trabajar por un futuro mejor para todos

Los proyectos que llevas a cabo contribuyen a sensibilizar sobre la situación de las mujeres en Afganistán, ¿qué impacto tienen a nivel más personal?

Cada proyecto que llevo a cabo para sensibilizar sobre el conflicto y la situación de las mujeres en Afganistán, o en tiempos de guerra, me aporta un profundo sentido de propósito. A nivel personal, este trabajo me permite transformar mi dolor en acción, dándome la oportunidad de compartir mi historia y, a través de ella, empoderar a otras mujeres y a quienes han sufrido en silencio. Además, este compromiso me conecta con mis raíces y me recuerda la importancia de seguir luchando por la justicia y la igualdad. Cada iniciativa me llena de energía y me enseña que, incluso en los momentos más difíciles, es posible encontrar la luz y la esperanza. Siento que mi labor no solo contribuye a generar un cambio social, sino que también me ayuda a crecer y a reafirmar mi identidad y mi compromiso con un futuro mejor para todos.

¿Qué factores han sido claves para afrontar las dificultades y sobrevivir?

Para aguantar y sobrevivir a lo vivido, he aprendido a apoyarme en mi resiliencia interna y en el amor incondicional de mi familia catalana, que ha sido y sigue siendo mi pilar de confianza para seguir adelante. Encontrar pequeños momentos de paz y esperanza, incluso en medio del caos, me ha permitido continuar.

Lo que más me ha ayudado ha sido el apoyo constante de mi entorno y la solidaridad de personas que, en los momentos más oscuros, me han tendido una mano amiga. He aprendido a transformar el dolor en fuerza, siempre buscando esa luz que me guíe en la oscuridad.

Sin duda, lo más duro ha sido perder una infancia llena de incertidumbre y miedo, y enfrentar el reto diario de adaptarme a un mundo nuevo. Sin embargo, hay momentos claves que han marcado mi camino: el cálido abrazo de mi familia cuando más lo necesitaba, la decisión de buscar ayuda y el encuentro con personas que compartían mi lucha por la esperanza y el cambio. Estos instantes han sido fundamentales para reconstruir mi identidad y reafirmar mi compromiso con un futuro mejor.

¿Ha sido muy importante el apoyo de las personas? de las instituciones? de la sociedad en general?

El apoyo de la sociedad en general ha sido fundamental para mí, especialmente el de la gente, cuyo acompañamiento y solidaridad me han impulsado a seguir adelante. Por otro lado, las instituciones no han sido tan colaboradoras; en muchas ocasiones me han impuesto barreras burocráticas que me han hecho perder tiempo y causar muchas lágrimas. A pesar de ello, el respaldo humano ha sido mi motor en el camino hacia la sanación y la integración.

¿Como ha sido tu experiencia en los campos de refugiados y cual han sido las circunstancias?

Mi experiencia en los campos de refugiados ha sido una de las etapas más difíciles de mi vida. Aunque antes se les conocía como “campos de concentraciones” y ahora se llaman “campos de refugiados”, las condiciones siguen siendo muy similares: precariedad, falta de recursos y un ambiente de incertidumbre constante. Estas circunstancias han dejado una huella imborrable, pero también han puesto de manifiesto la importancia de la solidaridad y el apoyo mutuo, que han sido esenciales para sobrellevar cada día.

¿Cuál ha sido tu trayectoria aquí? ¿cuál ha sido tu formación y a qué te dedicas?

He cursado una FP en Informática y una FP en Integración Social, he obtenido la carrera en Educación Social y he finalizado un máster en Desarrollo Internacional. Actualmente, trabajo como educadora social en Fundesplai y dirijo “Ponts per la Pau”, un ONG del que soy una de las fundadoras. Esta trayectoria me ha permitido unir la tecnología, la integración y la educación en mi compromiso por la paz y la solidaridad.

¿Tienes noticias de Afganistán? ¿Cuál es la situación de las mujeres ahora en Afganistán? 

La situación de las mujeres en Afganistán sigue siendo alarmante. Tras algunos avances en el pasado, los últimos años han traído una regresión significativa en sus derechos y libertades. Hoy en día, el acceso a la educación, la participación en la vida pública y la libertad de expresión están severamente restringidos. Sin embargo, a pesar de este clima opresivo, la resiliencia y determinación de las mujeres afganas se mantienen firmes. Muchas continúan luchando, a menudo en condiciones muy difíciles y a riesgo personal, por reclamar su derecho a una vida digna y a la igualdad. Personalmente, la fortaleza de estas mujeres me inspira a seguir trabajando y alzar la voz en su nombre, con la esperanza de que, a pesar de los desafíos, algún día puedan vivir en un entorno de verdadera justicia y libertad.

Ya no se habla mucho de la situación de las mujeres en Afganistán en los medios de comunicación…

Creo que, lamentablemente, los medios han dejado de prestar la atención que merece la tragedia que viven día a día las mujeres en Afganistán. En su afán por captar audiencias y sensacionalizar, se priorizan narrativas que venden más por temas geopolíticos del momento, dejando de lado las historias reales y dolorosas de quienes sufren día a día des de hace tanto tiempo. Es imprescindible recuperar un periodismo ético y comprometido, del que tenemos escasos ejemplos, que no olvide ni silencie la voz de las comunidades afectadas.

Eres fundadora de Pont per la Pau, ¿qué hacéis desde la Asociación?

Desde la Asociación Pont per la Pau trabajamos para tender puentes de entendimiento entre las mujeres afganas, fomentando el diálogo de paz y esperanza, la reconciliación y la inclusión. Mediante iniciativas culturales, educativas y sociales, buscamos sensibilizar sobre la importancia de la paz y crear espacios donde se compartan experiencias, se sanen heridas y se transformen realidades. Creemos firmemente que el cambio se construye desde la base, impulsando la participación activa de la sociedad en la creación de un futuro más justo y pacífico.

Cuando se habla de Afganistán siempre se habla de la guerra y de los talibanes. ¿A ti que te gustaría que se conociera de Afganistán?

Su rica herencia cultural y la fortaleza de las mujeres afganas como agentes de paz. Más allá de los conflictos y de la imagen reduccionista de los talibanes, Afganistán es un país de tradiciones milenarias, en el que el arte, la poesía, la música y las costumbres reflejan una historia vibrante y diversa. Es fundamental reconocer la resiliencia y la hospitalidad de su pueblo, así como el papel vital que desempeñan las mujeres, quienes, a pesar de las adversidades, han demostrado una determinación extraordinaria en la lucha por la justicia, la igualdad y la transformación de su realidad.

Has publicado varios libros y has participado en una obra teatral, ¿qué otros proyectos tienes ahora?

Estamos trabajando en nuevos proyectos. Próximamente publicaremos, junto con la magnífica ilustradora Mariona Brunet, un cuento infantil sobre la paz titulado “El Canto de Salam”. Este relato, protagonizado por un pajarito que simboliza la paz, busca transmitir valores de esperanza y convivencia, invitando a los niños a imaginar un futuro lleno de armonía.

¿Qué consejos o lecciones de vida quisieras compartir con otras mujeres jóvenes?

Como agente de paz, con humildad, creo que es esencial confiar en nuestras capacidades, aprender de cada experiencia y enfrentar los desafíos con perseverancia. Valorar nuestra voz y apoyar a otras mujeres nos fortalece para construir un futuro más justo y pacífico. Espero que estos consejos te inspiren a avanzar con esperanza y armonía.

Nadia nos recomienda…

Un plato:

Qabili Palau, un plato típico de mi Querida Afganistán

Una película:

Dhak Dhak (2023), dirigido por Tarun Dudej

Una música:

Naghma Khuwanzai https://www.youtube.com/watch?v=T4kw5WxrJJc

Sigue a Nadia:

Instagram

Entrevista realizada por Gaëlle Patin Laloy, responsable del Programa Interculturalidad de Casa Asia en marzo 2025 en el marco del Día Internacional de la Mujer: 8 entrevistas por el 8M   

6 de marzo de 2025Actualidad

Nadia Ghulam, nacida en Kabul, Afganistán, refugiada, narradora, activista. A los 8 años ha sufrido gravísimas heridas por la explosión de una bomba encima de su casa durante la guerra civil. Después de la guerra y como hija mayor de una familia en la que el único hermano murió, ha tenido que disfrazarse de hombre durante 10 años para poder trabajar. Nadia es activista por necesidad. Hoy es una figura influente para la promoción de la paz, la educación y la igualdad de género.  Ha sido colaboradora de organizaciones como la Asamblea de Cooperación por la Paz, Casa Asia y AUDIR. Ha sido premiada en numerosas ocasiones y también ha participado en cumbres de Naciones Unidas y en varios TEDx Talks. Trabaja a la Fundació Catalana de l’Esplai a Barcelona desde el 2019.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en Afganistán? ¿Qué aprendizajes destacarías?

Nací en Kabul, la capital de Afganistán. Recuerdo mi infancia allí con sentimientos muy encontrados. Por un lado, atesoro los momentos llenos de calidez familiar, la riqueza de nuestras tradiciones y la belleza de la vida comunitaria. Por otro, no puedo olvidar los desafíos y la incertidumbre que formaron parte de mi día a día. Estos recuerdos, tanto los dulces como los difíciles, han contribuido a mi compromiso de trabajar por un futuro de paz y esperanza. Durante mi infancia y adolescencia, Afganistán era un país marcado por la inestabilidad y los conflictos constantes. Vivir en ese entorno significó enfrentarse a desafíos diarios, donde la incertidumbre y el miedo eran parte de la vida cotidiana. Sin embargo, encontré en mi familia y en la comunidad una fuente inagotable de apoyo y fortaleza, lo que me permitió sobrevivir y aprender a valorar cada momento de paz. De estas experiencias he extraído lecciones muy importantes: he aprendido la resiliencia, la importancia de la solidaridad y la capacidad de transformar el dolor en una fuerza positiva. Me enseñó a encontrar esperanza incluso en los momentos más oscuros y a entender el poder transformador de la educación y el diálogo. Estas vivencias me han formado profundamente y me han impulsado a trabajar por un futuro más justo y pacífico, tanto para mí como para los demás.

¿Cuáles han sido las circunstancias de tu salida de Afganistán y tu llegada a España?

Decidí abandonar Afganistán impulsada por una necesidad médica urgente. A la temprana edad de 8 años, sufrí heridas tras una bomba que cayó en mi casa en Kabul, lo que marcó mi infancia de forma profunda. Estas lesiones y el entorno cada vez más peligroso me llevaron a buscar un lugar seguro donde pudiera recibir el tratamiento médico que tanto necesitaba. Llegar a España supuso para mí un nuevo comienzo, un espacio en el que no solo pude acceder a la atención sanitaria necesaria, sino también reconstruir mi vida en un entorno de paz y oportunidades. Este cambio ha sido fundamental para mi proceso de sanación y para reafirmar mi compromiso con la paz y la solidaridad.

¿Como te sentías al llegar y como te sientes ahora? ¿Cómo ha sido el proceso?

Adaptarme a España ha sido una experiencia llena de emociones. Al llegar, me sentía desbordada por la incertidumbre y el dolor acumulado, pero también tenía la esperanza de encontrar un refugio donde reconstruir mi vida. Las barreras del idioma y las diferencias culturales se fueron disipando gracias a la calidez y solidaridad de mi familia catalana y de muchas otras personas que me ayudaron a dar pequeños pasos hacia la integración. Hoy, miro atrás con gratitud y me siento más segura, en paz y profundamente agradecida por este nuevo camino. Mi experiencia en España me ha permitido sanar, reconectar con mis raíces y forjar una identidad que une lo mejor de mi pasado con mi presente. Cada pequeño paso es un avance hacia un futuro lleno de esperanza y compromiso.

¿Nos puedes explicar tu trayectoria, de refugiada a escritora, y a activista?

Desde mi experiencia como refugiada, he aprendido a transformar el dolor y la adversidad en fuerza y esperanza. Mi camino comenzó en Afganistán, donde las circunstancias difíciles y las heridas del pasado me impulsaron a buscar un nuevo comienzo. Al llegar a España, descubrí que la palabra escrita era la herramienta perfecta para contar aquellas verdades que rara vez aparecen en los medios, para expresar mi realidad y dar voz a todas aquellas personas inocentes que sufren a causa de la guerra. Esto me impulsó a escribir, aunque yo no me considero escritora, sino narradora: ese arte me lo transmitió mi mamá afgana.

A través de mis palabras, he querido dar voz a quienes, como yo, han vivido situaciones extremas y compartir las lecciones de resiliencia, paz y solidaridad que he aprendido. Con el tiempo, mi compromiso se ha ampliado y he decidido involucrarme activamente a nivel internacional, defendiendo los derechos humanos y apoyando a las comunidades vulnerables en foros globales y en diversas iniciativas solidarias.

Esta trayectoria, de refugiada a narradora y activista internacional, me ha permitido transformar mi propia historia en un mensaje de esperanza y cambio, demostrando que, incluso en los momentos más oscuros, es posible encontrar la luz y trabajar por un futuro mejor para todos

Los proyectos que llevas a cabo contribuyen a sensibilizar sobre la situación de las mujeres en Afganistán, ¿qué impacto tienen a nivel más personal?

Cada proyecto que llevo a cabo para sensibilizar sobre el conflicto y la situación de las mujeres en Afganistán, o en tiempos de guerra, me aporta un profundo sentido de propósito. A nivel personal, este trabajo me permite transformar mi dolor en acción, dándome la oportunidad de compartir mi historia y, a través de ella, empoderar a otras mujeres y a quienes han sufrido en silencio. Además, este compromiso me conecta con mis raíces y me recuerda la importancia de seguir luchando por la justicia y la igualdad. Cada iniciativa me llena de energía y me enseña que, incluso en los momentos más difíciles, es posible encontrar la luz y la esperanza. Siento que mi labor no solo contribuye a generar un cambio social, sino que también me ayuda a crecer y a reafirmar mi identidad y mi compromiso con un futuro mejor para todos.

¿Qué factores han sido claves para afrontar las dificultades y sobrevivir?

Para aguantar y sobrevivir a lo vivido, he aprendido a apoyarme en mi resiliencia interna y en el amor incondicional de mi familia catalana, que ha sido y sigue siendo mi pilar de confianza para seguir adelante. Encontrar pequeños momentos de paz y esperanza, incluso en medio del caos, me ha permitido continuar.

Lo que más me ha ayudado ha sido el apoyo constante de mi entorno y la solidaridad de personas que, en los momentos más oscuros, me han tendido una mano amiga. He aprendido a transformar el dolor en fuerza, siempre buscando esa luz que me guíe en la oscuridad.

Sin duda, lo más duro ha sido perder una infancia llena de incertidumbre y miedo, y enfrentar el reto diario de adaptarme a un mundo nuevo. Sin embargo, hay momentos claves que han marcado mi camino: el cálido abrazo de mi familia cuando más lo necesitaba, la decisión de buscar ayuda y el encuentro con personas que compartían mi lucha por la esperanza y el cambio. Estos instantes han sido fundamentales para reconstruir mi identidad y reafirmar mi compromiso con un futuro mejor.

¿Ha sido muy importante el apoyo de las personas? de las instituciones? de la sociedad en general?

El apoyo de la sociedad en general ha sido fundamental para mí, especialmente el de la gente, cuyo acompañamiento y solidaridad me han impulsado a seguir adelante. Por otro lado, las instituciones no han sido tan colaboradoras; en muchas ocasiones me han impuesto barreras burocráticas que me han hecho perder tiempo y causar muchas lágrimas. A pesar de ello, el respaldo humano ha sido mi motor en el camino hacia la sanación y la integración.

¿Como ha sido tu experiencia en los campos de refugiados y cual han sido las circunstancias?

Mi experiencia en los campos de refugiados ha sido una de las etapas más difíciles de mi vida. Aunque antes se les conocía como “campos de concentraciones” y ahora se llaman “campos de refugiados”, las condiciones siguen siendo muy similares: precariedad, falta de recursos y un ambiente de incertidumbre constante. Estas circunstancias han dejado una huella imborrable, pero también han puesto de manifiesto la importancia de la solidaridad y el apoyo mutuo, que han sido esenciales para sobrellevar cada día.

¿Cuál ha sido tu trayectoria aquí? ¿cuál ha sido tu formación y a qué te dedicas?

He cursado una FP en Informática y una FP en Integración Social, he obtenido la carrera en Educación Social y he finalizado un máster en Desarrollo Internacional. Actualmente, trabajo como educadora social en Fundesplai y dirijo “Ponts per la Pau”, un ONG del que soy una de las fundadoras. Esta trayectoria me ha permitido unir la tecnología, la integración y la educación en mi compromiso por la paz y la solidaridad.

¿Tienes noticias de Afganistán? ¿Cuál es la situación de las mujeres ahora en Afganistán? 

La situación de las mujeres en Afganistán sigue siendo alarmante. Tras algunos avances en el pasado, los últimos años han traído una regresión significativa en sus derechos y libertades. Hoy en día, el acceso a la educación, la participación en la vida pública y la libertad de expresión están severamente restringidos. Sin embargo, a pesar de este clima opresivo, la resiliencia y determinación de las mujeres afganas se mantienen firmes. Muchas continúan luchando, a menudo en condiciones muy difíciles y a riesgo personal, por reclamar su derecho a una vida digna y a la igualdad. Personalmente, la fortaleza de estas mujeres me inspira a seguir trabajando y alzar la voz en su nombre, con la esperanza de que, a pesar de los desafíos, algún día puedan vivir en un entorno de verdadera justicia y libertad.

Ya no se habla mucho de la situación de las mujeres en Afganistán en los medios de comunicación…

Creo que, lamentablemente, los medios han dejado de prestar la atención que merece la tragedia que viven día a día las mujeres en Afganistán. En su afán por captar audiencias y sensacionalizar, se priorizan narrativas que venden más por temas geopolíticos del momento, dejando de lado las historias reales y dolorosas de quienes sufren día a día des de hace tanto tiempo. Es imprescindible recuperar un periodismo ético y comprometido, del que tenemos escasos ejemplos, que no olvide ni silencie la voz de las comunidades afectadas.

Eres fundadora de Pont per la Pau, ¿qué hacéis desde la Asociación?

Desde la Asociación Pont per la Pau trabajamos para tender puentes de entendimiento entre las mujeres afganas, fomentando el diálogo de paz y esperanza, la reconciliación y la inclusión. Mediante iniciativas culturales, educativas y sociales, buscamos sensibilizar sobre la importancia de la paz y crear espacios donde se compartan experiencias, se sanen heridas y se transformen realidades. Creemos firmemente que el cambio se construye desde la base, impulsando la participación activa de la sociedad en la creación de un futuro más justo y pacífico.

Cuando se habla de Afganistán siempre se habla de la guerra y de los talibanes. ¿A ti que te gustaría que se conociera de Afganistán?

Su rica herencia cultural y la fortaleza de las mujeres afganas como agentes de paz. Más allá de los conflictos y de la imagen reduccionista de los talibanes, Afganistán es un país de tradiciones milenarias, en el que el arte, la poesía, la música y las costumbres reflejan una historia vibrante y diversa. Es fundamental reconocer la resiliencia y la hospitalidad de su pueblo, así como el papel vital que desempeñan las mujeres, quienes, a pesar de las adversidades, han demostrado una determinación extraordinaria en la lucha por la justicia, la igualdad y la transformación de su realidad.

Has publicado varios libros y has participado en una obra teatral, ¿qué otros proyectos tienes ahora?

Estamos trabajando en nuevos proyectos. Próximamente publicaremos, junto con la magnífica ilustradora Mariona Brunet, un cuento infantil sobre la paz titulado “El Canto de Salam”. Este relato, protagonizado por un pajarito que simboliza la paz, busca transmitir valores de esperanza y convivencia, invitando a los niños a imaginar un futuro lleno de armonía.

¿Qué consejos o lecciones de vida quisieras compartir con otras mujeres jóvenes?

Como agente de paz, con humildad, creo que es esencial confiar en nuestras capacidades, aprender de cada experiencia y enfrentar los desafíos con perseverancia. Valorar nuestra voz y apoyar a otras mujeres nos fortalece para construir un futuro más justo y pacífico. Espero que estos consejos te inspiren a avanzar con esperanza y armonía.

Nadia nos recomienda…

Un plato:

Qabili Palau, un plato típico de mi Querida Afganistán

Una película:

Dhak Dhak (2023), dirigido por Tarun Dudej

Una música:

Naghma Khuwanzai https://www.youtube.com/watch?v=T4kw5WxrJJc

Sigue a Nadia:

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Entrevista realizada por Gaëlle Patin Laloy, responsable del Programa Interculturalidad de Casa Asia en marzo 2025 en el marco del Día Internacional de la Mujer: 8 entrevistas por el 8M   

6 de marzo de 2025Actualidad